Cuando muere alguien cercano y hay niños en la familia, a la propia pena se suma la pregunta de cómo contarles. Lo primero es aceptar ayuda de otros adultos: para cuidar a los niños también hay que cuidarse uno.
Hablar con la verdad
Los niños se dan cuenta de lo que pasa. Si nadie les explica, llenan los vacíos con su imaginación y eso les genera más miedo. Explícales de forma simple, con cariño y diciéndoles que estás con ellos.
Evitar los eufemismos
Frases como «se quedó dormido» o «lo perdimos» se entienden de forma literal y pueden causar miedo a dormir o a perderse. Es mejor decir que murió y explicar que estaba «muy, muy enfermo» o era «muy, muy mayor».
Lo que entienden según la edad
Hasta los 6 o 7 años pueden creer que la persona va a volver. Entre los 7 y 10 años comprenden que todos morimos. En la adolescencia entienden la muerte por completo. Conviene explicarles que la muerte es permanente, que el cuerpo deja de funcionar y que es parte de la vida.
Cómo acompañarlos
- Dedícales tiempo y quédate cerca.
- No escondas tu tristeza: así aprenden que está bien sentirla.
- No los alejes de la familia en estos días.
- Invítalos a expresarse con dibujos, cartas o juegos.
- Si lo necesitan, busca apoyo profesional.